viernes, 13 de mayo de 2011

ÉSTE NO ES MI ÚLTIMO VERSO

No sé si hacerlo en prosa o en verso,

en este planeta o en otro universo.

Yo verso y verso y más me disperso

Porque converso lo más de diverso


¡Yo vivo inmerso en un mundo perverso!

Pero si hablara italiano no controverso.

Para ti no es éste es mi último verso,

aunque yo me gane uno que otro adverso


Voy del anverso al profundo inverso.

Me caigo y levanto pero nunca reverso,

te hago el amor de pie y a veces transverso

y acaricio de ti lo que tienes más terso


Por David Alejandro Pineda Vargas

A MI DIOS Y OTROS DEMONIOS

Voy a hacer, sólo por hoy, caso omiso a la llamada regla de oro, la cuál debería ser la piedra angular de todas las culturas del mundo. Lastimosamente las culturas del mundo están formadas por seres humanos puesto que la cultura en los animales aún no se ha descubierto o simplemente no ha querido verse, a ella le llaman, a veces, dizque instinto. Yo le llamo, siempre, distinto. Aquí no voy a llamar al hombre animal, sólo por una clara y sencilla razón: ¡Respeto a los animales!

Mientras la mitad del país saca de sus casas las sillas y las camas para correr antes de que el alud los tape o para no ahogarse con los ríos desbordados, la otra mitad saca de sus casas las sillas y las camas para acudir corriendo a que el alud los tape o para ahogarse con los ríos desbordados ¿Pero de qué les estoy hablando? ¡Pues de los aludes y ríos de mierda! ¡De lo que hablan al interior de las iglesias!

¡Vamos a bendecir al señor! ¿Quiénes? ¡Nosotros los hijos de Dios! ¡Imbéciles! ¡Dios no existe! ¡Claro que existe! Pero nada tiene que ver conmigo, yo no hago parte de esa turbamulta mal hecha de gente caminando como zombis, al ritmo de la lluvia o de los rayos del sol, de noche o de día, balbuceando, susurrando, alabando, cantando, gritando: ¡Perdona tu pueblo Señor! ¿Perdona tu pueblo? Él debería de pedirnos perdón a nosotros, porque si existe… el muy atolondrado está acabando dizque con su máxima creación, el hombre, y de paso a los animales.

Pero como nos puede caber en estas cabecitas de alfiler que si Dios nos creó, ahora nos destruye ¿Y eso por qué? Nosotros, los hombres, las mujeres, los unos, los otros, como hemos sido de buenos y de fieles: nosotros que matamos en su nombre, mentimos en su nombre, engañamos en su nombre, violamos nuestros propios derechos en su nombre, amenazamos en su nombre, que todo lo hacemos en su nombre. ¿Fieles? ¡Qué curioso! Cada vez nos parecemos más a los perros abandonados, los que han dejado a su suerte en las calles, a los que desampararon, patearon, y ellos, inocentes siguen junto a nosotros y más nos quieren. ¡Dios mío! ¡Padre mío! Tú que todo lo ves y todo lo sabes, por favor dale a los animales una gota de evolución, de esa que nos diste desinteresadamente a nosotros, entrégales también una inteligencia como la nuestra: destructiva, vengativa, arrogante, desafiante, indómita y altanera. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

Aunque en el mundo hay muchos caminos y todos conducen a Roma, aquí sólo vamos a elegir dos que igualmente nos conducirán hacía allá: Dios existe o no existe. ¡Esto es muy simple! Para los que tienen una muy baja autoestima o se ofenden fácilmente cuando se niega la existencia de ese espectro, entonces voy a elegir la primera, el camino trillado. La existencia de Dios. Esta alternativa nuevamente nos abre dos posibilidades igualmente trilladas: O no es tan poderoso o no es tan bueno. Para que me entiendan: O es una güeva o es un hijueputa. Esto es fácilmente deducible, sobre todo para nosotros los colombianos. Sólo hay que encender el televisor y elegir los noticieros nacionales, esos que se aprovechan del dolor y la ignorancia de todos nosotros para vender sus porquerías. Y así, de una buena vez, comprobamos que si Dios existe sólo quedan esas dos posibilidades. ¡Créanme, por el amor de Dios! Yo no quiero ofender a nadie. No es mi estilo.

Si fuéramos cavernícolas y miráramos a los cielos y no entendiéramos nada, tendríamos que inventar a Dios. ¡Y se hizo la luz! ¡Se inventó a Dios! Y a falta de uno, varias decenas de ellos: uno para el cielo, otro para la tierra, uno para el hielo, otro para la guerra, que el del maíz, que el del guarapo, que el del sol, que el de la luna, que el de la aurora, que el de las señoras, que uno para la noche y que otro para el día, uno fantoche y cada vez más porquería. Hasta que todo el poder se lo entregaron a uno solo: Dios, es decir, Theós, Dio, Deus, God, Bokh, Dieu, Dumnezeu, Gott, etcétera, etcétera, etcétera. Porque no olviden que con todo su poder creó su propia Torre de Babel y ahora tiene más nombres que un camandulero colombiano buscado en el extranjero.

Es de humanos errar, yo lo sé. Es de humanos mentir, yo lo sé. Es de humanos robar, yo lo sé. Es de humanos matar, yo lo sé. Pero parece que nadie se da cuenta que también es de humanos aprender, yo no sé.

¡Hombre! Si Dios quiere ayudarnos pero no puede, es una lástima. Si Dios puede ayudarnos pero no quiere, es una lástima. ¿Pero no les parece a todos que la verdadera lástima es estar perdiendo el tiempo creyendo tonterías? ¿Inventando tonterías? La gente como que entre más sufre se va volviendo más güevona. Y a la Santísima Trinidad la adornan con otras alcahueterías. ¿Ángeles? Dizque los serafines, que los querubines, que los tronos, que los principados, que el de la trompetica, que el del arpa, que el de las flores, que el del pianito, que el del cetro, que el de la coronita ¡Por Dios! ¿Pero que es el cielo? ¿Una parranda de maricones? Infinitas gracias doy a Dios porque las almitas de los niños violados y asesinados y las almitas de los animales acribillados no van a parar allá, no vaya a ser que además de pedófilos resulten zoófilos. ¿Dioses? No les faltó sino crear el de las artes de la masturbación que cargara bajo el brazo un librito con los treinta y seis capítulos del Kama Sutra, que amén de entretenido debería ser sagrado. ¿Santos? Eso para mí es el apellido de Juan Manuel, el presidente más feo y más tartamudo en la historia de Colombia. ¿Vírgenes? Este término debe entenderse como el estado de una niña colombiana antes de los doce años, de ahí en adelante, o lo regala, o lo deja barato, o la violan ¿Y al violador? La iglesia de Dios lo absuelve de toda culpa, lo protege y lo invita a formar parte de su más selecta cúpula en el Vaticano.

Yo dejé de creer en cuentos güevones hace rato: en hadas madrinas, en princesas, en hechiceros, en caperucita y el lobo, en los Picapiedra y los Pitufos, en Guri Guri, en Superman y la kriptonita, en las tetas de silicona y la Mujer Maravilla, en Batman y Robin, en Jesús y sus doce apóstoles, en los Caballeros del Zodiaco, en Gokú y las esferas del dragón, en Dios y sus arcángeles, en Walter Mercado y Mauricio Puerta, en San Juan y en San Pedro, en Uribe y sus ministros, en Serafín y Luzbuenona, en Mario Baracus y los Magníficos, en Moisés Angulo y los 10 mandamientos, en los Santos y los Pastrana, en la Biblia y otros cuentos peregrinos.

Yo dejé de creer en estupideces cuando me di cuenta de que muchas cosas maravillosas se pueden tocar y medir, y otras como el amor se pueden sentir y disfrutar sin medida. Dios no habla y por lo tanto no conversa, Dios no ve y por lo tanto no observa, Dios no oye y por lo tanto no escucha. Porque Dios no existe y si existe está mudo, ciego y sordo. Es decir que sirve para un carajo. Dios no explica nada, no significa nada, no da ni recibe nada.

No quiero parecer grosero aunque pueda parecer con esto cínico y descarado. Conozco muchísimas personas con corazones maravillosos que creen en Dios y muchísimas personas con corazones maravillosos que no creen en él. Eso quiere decir que Dios no es el problema, eso quiere decir que siempre somos nosotros. Eso quiere decir que no importa en lo que uno crea mientras sea feliz. Eso quiere decir que no necesitamos ir a rezarle a un ente desconocido porque sí. Eso quiere decir que yo no tengo por qué contarle mis pecados a un hijueputa más viejo y pecador que yo. Eso quiere decir que yo no necesito de una iglesia para estar bien con los demás y conmigo mismo.

En la vida real, El Cielo se llama atmósfera y se escribe en minúsculas; el infierno se divide en dos, la hidrósfera y la litósfera, en la primera viven diosas como las ballenas y dioses como los delfines, y hay demonios sobre barcos balleneros; en la segunda hay diosas como las aves y dioses como los perros, y hay demonios como los políticos, los paramilitares, los guerrilleros, los secuestradores, los violadores, las iglesias y algunos sacerdotes. También viven nuestros papás, nuestros amigos, mi novia, la amiga de mi novia, tus tíos, mi abuelita, tu hermana, el suegro de mi amigo, la cuñada de mi prima, la tía de mi tía, y el amigo de tu amigo.

Viven los cuatro millones de colombianos desplazados por la violencia, las mujeres maltratadas por sus esposos, viven los perros que tiraron a las calles, los toros que van a sacrificar en las corridas, los homosexuales con sus derechos prohibidos, los curas y las monjas con sus deseos cohibidos.

Hay muchas formas de pensar, todas respetables, todas audibles, todas decibles, pero no todas loables. Ésta es una de ellas, podría parecer repugnante, pero es mi ideología, buena o mala pero mía. No faltarán los fanáticos, los sordos, los mudos, los tuertos, los ciegos, los cojos, los pobres, los ricos, los buenos, los malos, los bonitos, los feos, los fieles, los blasfemos, los herejes, los inmorales, los impertinentes, los tontos pero sobre todo y los que más me enferman: los de la doble moral que se creen muy listos, algunos desearían quemarme vivo por tonto y obstinado. ¡Pues bueno! Podrán encontrarme en alguna cafetería de una universidad en decadencia contando chistes baratos y burlándome de mí mismo. Pero eso sería gastar pólvora en gallinazos.

La inexistencia de Dios debería ser un axioma primordial en la ciencia y hasta en la religión, porque aunque parezca paradójico las dos deberían estar basadas en la búsqueda de la verdad, la razón y el respeto por la vida. Si uno mata a otro (como estamos acostumbrados aquí en Colombia y en el mundo) entonces estamos atentando contra dizque la mayor obra de Dios, es decir, el mamarracho del hombre ¿Eso no es contradictorio? ¿Creemos que echándonos la bendición estamos perdonados? ¡Yo no entiendo!

¿Y Dios que le va decir al muertico en el cielo? ¡Qué va a castigar al otro! ¡Puras maricadas! Dios no le puede dar la razón a todos sólo porque no se la puede dar a nadie.

¿Y Dios que le dice al alma de un niño que violaron, torturaron y mataron? ¡Qué va a castigar al violador! ¡No, no le dice nada! A ese hijueputa violador hay que violarlo, torturarlo y matarlo aquí ¿Por qué? Porque la ley divina no existe ¡Eso es pura mierda! O me van a decir que las almitas arrepentidas de Pablo Escobar, Manuel Marulanda Vélez, Carlos Castaño, Augusto Pinochet y cuanta otra lacra se le ocurra están quemándose en los infiernos. ¡No! Porque si esas bestias creían en Dios y alcanzaron a arrepentirse, deben estar junto a él, conspirando junto con él, riéndose de nosotros con él ¿Y qué planearán? ¡Simple! El próximo derrumbe, el próximo genocidio, el próximo secuestro, el próximo aguacero, el próximo desplazamiento de campesinos, la próxima violación de un niño o una mujer, el próximo maltrato a un negro, el próximo maltrato a un homosexual y el próximo maltrato a un perro o a un gato. Y en sus tiempos libres, como para variar, deben de montar iglesias para lavar cerebros; escoger políticos para que nos roben la comida, la salud y la educación; montar campamentos guerrilleros y paramilitares para que desplacen a nuestros campesinos; armar delincuentes comunes para que nos desocupen los apartamentos y las casas; y otras bobaditas así por el estilo.

¿Por qué hay tanto pendejo repartido por el mundo? Nosotros con este conformismo, este individualismo, este egoísmo, este montón de religiones pordioseras y esta multitud de políticas permisivas, somos cada uno de esos violadores, asesinos, delincuentes, ladrones y demás hijos de puta.

¡Ah! ¿Y quién planea entonces los derrumbes, los terremotos y los vendavales? ¡Esas no son ni las iglesias, ni los políticos! Pues lamento mucho decirles que el planeta Tierra es un gigantesco ser vivo de 5.973.600.000.000.000.000.000.000 ó 5,9736 cuatrillones de kilogramos, y es impresionantemente dinámico, obedece a las leyes del universo, esas que Dios no inventó sino que nosotros “recién” descubrimos y todavía falta. Somos como piojos pegados a ese gran animal y sufrimos cuando se sacude y le damos nombre: tectónica de placas, y sufrimos cuando se moja y le damos nombre: precipitaciones. ¡Y Créanme una cosita! Si no fuera por esas sacudidas que nos causan tanto dolor y tanta desesperación ya no existiríamos. ¿No me creen? Pues entonces pregúntenle a Dios que es tan bueno y sabe todo, o simplemente abran un libro de geología.

Nuestra tierra se mueve alrededor del Sol a más de cien mil kilómetros por hora. Todo el sistema solar gira alrededor del centro de la galaxia a más de novecientos mil kilómetros por hora. Toda la galaxia se mueve con respecto al cúmulo local de galaxias, y todo ese conjunto igualmente se está moviendo, en constante expansión. ¡Dios no aguantaría el voltaje de estar aquí montado con nosotros! O ya se bajó de este barquito o simplemente nunca ha estado.

Todo esto es un enorme juego de espacio, movimiento y tiempo, y el tiempo envejece, a nosotros y a Dios. Creer en milagros es parte de ese “pajazo mental” en el que vivimos. Si pensamos en un universo infinito podríamos también pensar en la infinidad de posibilidades de que sucedan infinitas cosas, así que no podemos invocar a ese “señor barbado” cada vez que no entendamos algo.

La biblia es un cuento muy lindo, hace parte del cristianismo, tan respetable mitológicamente como sus homólogas griega, nórdica y romana. Para los que leen todas sus parábolas y cuentos para ejercitar el buen hábito de la lectura o como cultura general o como literatura ardiente o como arma para atacarla ¡Felicitaciones! Para los que creen ciegamente en lo que dice pues les envidio porque no hay nada que yo envidie más que la ignorancia. A Moisés no le habló una zarza ardiente, ni a Jonás se lo tragó una ballena, ni todos los animales cabían en un barco, ni Caín mató a Abel, ni van a bajar los ángeles de los cielos ¿Y el diluvio universal? Ése como que apenas está empezando. ¡Jesús no resucitó! De pronto en el alma de sus doce secuaces. ¡María no era virgen! El mozo se la tuvo que haber comido puesto que las palomas no comen mujeres. ¡José no era un santo! Tuvo que tener un alma muy noble o tuvo que ser muy güevón para criarle el muchachito a otro marica.

De todas formas, sigámonos matando los unos a los otros, sigamos matando a todos los animales que son nuestros compañeros en el mundo, sigamos talando los árboles de todas las selvas para construir edificios, sigamos llenando los ríos y los mares con toda nuestra porquería y sigamos pichando y multiplicando esta especie absurda e inconsciente. Dios, en su infinita grandeza y misericordia, nos abrirá las puertas del cielo cuando ya no quede nada sobre la Tierra.

¿Qué sí creo qué Dios existe? ¡Dios no existe! Y si existe a mí no me sirve para nada. Digamos que yo juego este juego y él espera en la banca por si lo necesito. Pero a este paso y con este ritmo lo voy a invitar a jugar escondidijo y espero que el juego termine antes de la media noche para no tener que buscarlo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

EL ANIMAL DE LIDIA

Por David Alejandro Pineda Vargas



Interconectar frases insulsas, una tras otra, podría ser una tarea simple, de hecho lo hago a diario oralmente, ya que todo el tiempo estoy hablando, dicen que hasta dormido lo hago con igual frecuencia.

Interconectar frases escurridas de mis monólogos internos, de manera escrita, nace siempre como una respuesta fisiológica a actos que considero ridículos, que me ofenden, así que dejo que corra tinta para engañar el deseo de que corra sangre; para no dar la cara, para no hablar del tema. Entiéndase verborrea como diarrea de palabras. Y yo, las uno y las amo, las alabo y las adoro, las cargo y las venero, así mismo, las cago y aquí las pongo.

Luego que la Corte Constitucional me diera algunas alegrías por ciertas posturas de oposición al gobierno que ya se fue (y que no echo de menos), vuelven estos hombrecitos imbéciles, de corbata, ridículos, reprimidos, con su lenguaje seudotécnico, poco procaz pero sí muy hipócrita a promover de manera disimulada o directa la complicidad a la tortura, al asesinato de inocentes, al pecado de ver y no hacer, o peor, y no decir nada.

Ahora se supone que debemos estar tranquilos porque ya las corridas de toros y las peleas de gallos y el coleo y las corralejas tienen algunas restricciones. Deberíamos entonces, para obtener así un equilibrio ético en el mundo del desequilibrio límbico, proponer que liberen a todos los presos, pero condicionamos el uso de su violencia.

Y como si la zarza ardiente me dictara su sentencia, escribiría, sobre piedra y en el monte del pecado, el venusino, así:

1. Matarás a quien quieras, siempre y cuando la víctima reciba protección especial contra el sufrimiento y el dolor. ¡Qué mierda más confusa y difícil de llevar a cabo!


2. La tradición del asesinato o ser cómplice de ello, ahora, debe ser una ley reglamentada, ya que es (y todos bien lo sabemos) una tradición cultural (sobre todo en la cultura nuestra).

¿Actividades de entretenimiento? ¿Tradición cultural? Tradición cultural es limpiarse el culo con las manos o tener sexo montado en una cama. ¡Magistrados miserables! Ése, más bien debería haber sido un fallo a favor de los campesinos, los desplazados, los perros abandonados, las mujeres maltratadas, los niños violados. ¡Pero no! Eso no aporta dinero ni divertimento a ninguno de ustedes. ¡Hijos de puta!


3. Asesinar sólo a hombres fuertes (como toros) o niños inocentes (como toros), o fuertes e inocentes (como toros), o débiles y desprotegidos (como perros y gallos).

No entiendo por qué quieren escapar a ser cobijados por la palabra “fauna” si ustedes también son animales, es más, algunos, sobre todo políticos, religiosos y seudoartistas serían mejor descritos como “flora”.

4. Si reincides en actos de asesinato, no serás castigado si se comprueba que no hay ni primero ni segundo grado de consanguinidad. ¿Por qué? Porque defendemos y promovemos el respeto a nuestros parientes más cercanos, no nos interesan ni terceros, ni cuartos, ni quintos.


5. Se prohíbe asesinar donde aún no se ha asesinado. ¿Y dónde queda eso? En ninguna parte, ni en el rincón más remoto de este remoto país, de remota inteligencia, de remota procedencia, de remota cultura y de remota moral.


6. Matarás sólo donde esto sea una tradición regular, periódica e ininterrumpida. ¿Y dónde se hace eso? Pues en todo el territorio nacional, en cualquier rincón de este cercano país, de cercana autodestrucción, de cercana desmoralización, de cercana pérdida, de cercana y pérfida.

Léase y cúmplase

¡Políticos maricas! ¡Matar es matar y sanseacabó! O por qué no meten al ruedo a uno de sus familiares, tan culpables como los toros, y les tiran flores al ritmo de uno o mil oles, lo insultan, lo humillan, lo apuñalan. Si de pronto, por un error de esos de la vida, ese familiar, en un ataque de instinto y miedo se salta la cerquita y rasguña a uno de los inocentes espectadores, escribís un articulito como éste, se lo mandás a El Colombiano o El Tiempo o la revista Semana o la mismísima Corte de las Altas Mierdas, y ridiculizas a tu familiar, haciéndolo parecer frío y calculador, vengativo, peligroso e infinitamente irracional, así, todos los incautos lectores pronunciarán frases como: “¡Hay que matarlo!” “¡Qué pesar de esa gente!” “Mucho hijueputa”.

Y tendrían toda la razón. ¡Pobre gente, pobre! ¡Hijueputas! ¡Asesinos! ¡Inmorales! Todos los que asisten a tan espantoso dizque espectáculo, los que lo promueven, los que dan la plata, los que se roban la que sobra, los que crían al toro, los que lo amarran, los que le dan de beber, los que le dan de comer, los que lo miran, los que lo tocan, los que se refieren a él como “animal de lidia” ¿De lidia? ¡El verdadero animal de lidia es el hombre! ¡Ése sí es peligroso! O es que me van a decir que hay mucha diferencia entre un pobre animal como el toro, y un pobre animal como el hombre. ¡Pues sí! Sí la hay, y es en realidad mucha, muchísima la diferencia.

El hombre ama, pero también odia; crea, pero también destruye; cree, pero también duda; habla, pero casi siempre miente; lucha, pero derrama sangre; triunfa, pero sobre derrotas ajenas. Simplemente, el toro no. Son poquitas las similitudes que tenemos con tan espantosos animales, con esas fieras indómitas y salvajes, ¿y con los demás mamíferos? ¡También!, incluyendo las ratas: las de laboratorio, las de alcantarilla y hasta las del Congreso de la República. Esas semejanzas son simples, tontas, banales, intrascendentes, triviales: sienten dolor, sienten frío, sienten hambre, sienten miedo y unas ganas terribles de sexo, aunque el hombre en estas artes sí es el campeón. El hombre supera, y con creces, a los demás primates, ¿y a los demás mamíferos? ¡También!, sobre todo en su capacidad de aversión, de envidia, de desdén, mata por ver caer, por odio, por resentimiento, por traición.

Y ese cerebro humano, ese “maravilloso” y “complejo” órgano que llegó a un punto evolutivo tal que descubrió el amor, y el tener sexo por placer, ahora olvidó el amor y sólo piensa en sexo por doquier. El mismo cerebro extraordinario que inventó, o mejor, descubrió el complejo lenguaje articulado que ahora me sirve para decir tanta basura, pero en un mundo donde el número de idiomas es de varios miles, pareciera que se dificulta mucho el diálogo, entonces se facilita la solución de nuestros conflictos por otros medios. ¡A plomo! ¡A machete! ¡A palo y piedra! Eso depende del estrato social o de la universidad.

El mismo cerebro mágico que con más de cien mil millones de neuronas tuvo esa capacidad magistral de inventar, o mejor, descubrir la matemática, la física, la química y de paso a un ser abstracto y obtuso al que llama Dios: una idea, que en términos prácticos, no sirve para nada puesto que no aporta nada, pero parece ser que al hombre le da cierta tranquilidad y de paso complicidad en la destrucción, un ser que existe, claro, pero sólo en su cabeza. A él nadie lo ha visto, nadie lo ha oído, nadie lo ha sentido, pero todos lo han usado.

¿Dónde estábamos? ¡Ah sí! En el hombre… el ser supremo, el amo y señor de la naturaleza. El que dice alfa y beta, pero sobre todo teta. El que dice a, b, c, pero sobre todo, sé. El que dice tangente y coseno, pero sobre todo, seno. El que dice cóncavo y convexo, pero sobre todo, sexo. Porque el hombre es básico, arcaico, natural, primitivo, fisiológico, anatómico, y terriblemente humano. ¡Ay, el hombre! El que inventa mil cosas al año, pero siempre para hacer el daño. El que dice proteger la Tierra, pero siempre declarándole la guerra. Porque el hombre es mentiroso, hipócrita, sinvergüenza, instintivo, inmoral, económico, político, religioso, y terriblemente ecuménico.

No necesitamos ser genios, sólo simples hombres, para darnos cuenta que un pobre animal, como el toro o la vaca, al igual que nosotros: tiene sangre, cerebro, ojos, estómago, boca, oídos, pelo, nervios, músculos, huesos, tetas, pene, vagina (como tu mamá, tu papá, tu hermano o mi abuela). No tiene armas ni cobardías, no tiene aversiones ni apatías, no tienen vicios ni misantropías.

Mi última propuesta, entonces, es que metamos a un torero, un valientico de ésos al ruedo: empelota, sin armas, eso sí: pintadito de rojo, y lo honramos con la compañía de un torito, valiente como todos: empelota, sin armas, eso sí: hambreado y sediento. Y aunque sea un pobre animal herbívoro, yo si les digo, al fin de cuentas, a quién hay que recoger en pedazos, a quien hay que sacarle un cacho del culo y de quien hay que limpiar la sangre de la arena. Ese día me gustaría ir a la Macarena, o cualquier otra placita para celebrar la feria, yo invito a cerveza, yo pago las entradas y yo soy el primero en gritar: ¡OLE!.

Gracias Dios por darme y permitirme todo lo que hago, todo. No dudo de tu existencia, eso sería ridículo puesto que fuiste concebido por el cerebro humano, pero lamento mucho que de allí nunca hayas salido. Espero no tener que usarte, aunque ya te haya usado. Espero nunca preocuparme por ti, aunque de niño te he rezado. Creía al mundo perfecto, pero en vos no estoy interesado.

Gracias Dios por hacerme a tu imagen y semejanza, con tantos dioses o amores, con tantos odios o demonios. Gracias, infinitas, por la Ley del Talión, de tu Antiguo Testamento, y por el Sermón de la Montaña, de tu hijo y sacramento. Yo las sigo, como todas tus doctrinas, todas mis letrinas.

No tolero a los intolerantes. No respeto a los irrespetuosos. Digo mentiras a quienes mienten. Hablo a las espaldas de los hipócritas. Me enferman los estúpidos alterados por el estudio (véase arrogante), y siento unas ganas enormes de matar a los asesinos y robar a los ladrones. Amo, a veces, a quienes piensan diferente a mí y a ustedes.

Si alguien a escapado a mis ofensas, le ruego, por favor me disculpe. Los que me conocen saben que me distraigo y olvido cosas importantes con facilidad.

Amen o Amén.

lunes, 9 de agosto de 2010

PORQUE PEOR TAMBIÉN ES POSIBLE

Por David Alejandro Pineda Vargas

Basta ya de ridiculeces, hablemos un ratico sin tapujos, sin pelos en la lengua, de esta infamia, de esta vergüenza, de esta mierda. Descubro pues que el único país del mundo que conozco, ¡ya no!, lo desconozco. ¡Creía que era el más hermoso!; que era hermoso ese millón y pico de kilómetros cuadrados llenos de naturaleza, de una biodiversidad increíble y de una cantidad, que pareciera, “inagotable” de agua, y de otros recursos naturales no renovables; uno de esos, por ejemplo, la inteligencia; es inevitable para mí creer que ese recurso no se renueva, que se agota, que se agotó.

Ya todos sabemos bien que triunfó el continuismo, el de Uribe, el de Santos, el de la miseria, el de la ignorancia, el de la hipocresía, el del analfabetismo, el de la desnutrición, el de la resignación, el de la cobardía, el del asesinato, el del desempleo, el de la enfermedad, el de la desaparición forzada, el de la violación, el de la riqueza de algunos pobres , el de la pobreza de algunos ricos, pero sobre todo, el de la indiferencia.
¿Indiferencia de quién? Pues de la gente, de esta gente, la de aquí, de este país mezquino, de este país miserable, de este país de mierda, de este nido de ratas, de esta tierra de esclavos, de esta sociedad ignorante, de esta patria hipócrita, de este pueblo de analfabetas, de este territorio de desnutridos, de esta nación de enfermos, de este montón de resignados e irresponsables, de este cultivo de coca, de esta colonia de cobardes, de este círculo vicioso, de esta mentalidad corrupta, de todos estos hijos de puta. Amén.

¿Ah, y quién eligió entonces tanta maravilla? Pues muy simple: esta gente, la de aquí y hasta la de allá, el esclavo y el patrón, el analfabeta y dizque los que saben leer, el miserable, el desnutrido, el enfermo, el cobarde, el asesino, el desempleado, el resignado, el irresponsable, el violador y el violado, el pederasta, el vicioso, el corrupto, el hijo de puta y el hijo de papi, hasta el desaparecido votó. Mejor dicho, todos, de a uno en uno, o de a dos en dos, hasta que la indiferencia triunfó.

En Colombia aún, por lo menos (y muy menos), queda gente buena, mejor dicho, menos mala, que no es lo mismo, ya que aquí todo se confunde: el idealista con el basuquero, el animador con el payaso, el emprendedor con el culebrero y el soñador con el marihuanero; basta oír (porque escuchar sería perder el tiempo) las ideas confusas que un colombiano promedio (más o menos de metro y medio, porque hay quien mide menos) tiene del progreso; eso aquí se mide haciendo una relación de la edad con las posesiones materiales, mejor dicho, si tiene mucho y ha vivido poco es un putas, de admirar, de adular, de seguir.
-“¡Oíste!, ese muchacho como ha progresado, ahora anda en carro, tiene novia bonita, ¡ah!, y dejó de estudiar pa’ trabajar y colaborar en la casa…” -escucha uno por ahí-. ¡Cómo odio esa maldita frase!

¡Mucho cuidado con ese “ha vivido poco”!, el de más arribita, porque me refiero a la edad, porque aquí, en Colombia, “vivir mucho” o “vivir poco” depende de quién se ha metido más cosas por las narices, o quién ha comido más puta, eso depende mucho del contexto social, de quién te lo diga, de quien te lo escuche.

Cabe recordar que “tener mucho”, es tener mucho, de lo que sea, eso sí, materialmente, en especie; aquí la moral y la inteligencia fueron anuladas, perdón, quise decir duplicadas, y se usan dependiendo del momento, dependiendo del lugar, dependiendo del árbol, grande o torcido, pues si sirve para dar sombra, ¡mucho más para hacer columpio!
¿De qué estábamos hablando? ¡Ah!, de la gente menos mala; bueno, de ellos diría que al igual que yo, que tampoco soy tan bueno (porque de eso no se reparte mucho, es decir, nada), están descontextualizados, no encajan ¡Pueden soñar! ¡Eso no cuesta nada! ¿Pero para qué? ¡Tampoco da nada!

A ellos, los invitaría, a que en lugar de estar perdiendo el tiempo, soñando con un mejor país (utopía ridícula), una mejor Colombia (oxímoron), un político honesto (contradicción en sus términos), nos unamos a esta nueva Colombia, ¿a cuál? ¡Pues a ésta! A la que estamos llamados a formar dizque una unidad nacional (¡qué basura!), a ser colombianos honrados (robar, pero no mucho); a ser colombianos sinceros (matar, pero decir dónde está enterrado el muertico); a ser colombianos creyentes (creer, pero sin libertad de culto); a ser colombianos gratos (pelear, pero no con la cuchara, sólo con nuestros hermanos); a ser colombianos de “voto inteligente” (elegir libremente, no votando a favor un candidato sino en contra de otro, sin olvidar que el fin justifica los medios); a ser colombianos claros (no dudar que vamos por el camino correcto haciendo todo incorrecto); a ser colombianos incluyentes (excluyendo a las minorías, pero sólo de vez en cuando, por conveniencia); a ser colombianos echados pa’lante (conseguir billete como dé lugar, pues así se mide el progreso); a ser colombianos dignos (tomar las vías de hecho, pero para hacernos respetar); a ser colombianos justos (castigando a los corruptos, pero con casa por cárcel; a los asesinos y narcotraficantes, pero con extradición, sin reparación de víctimas; a los violadores de niños, pero no con más de tres años tras las rejas); a ser colombianos tolerantes (odiar a los homosexuales y a los negros, pero no herir sus sentimientos); a ser colombianos triunfadores (estudiar mucho, pero para hacerse a un cargo, “de lo que sea”, bien lejos del país); a ser colombianos fraternos (hacer amigos, pero sólo con países poderosos, ¡Por si acaso!, no sea que se nos meta Chávez y nos mate a todos); a ser colombianos francos (pero de labios para dentro, porque de labios para afuera podría representar pérdida de votos); a ser colombianos respetuosos (pero sólo con el patrón, porque lastimosamente, en este país, se piensa que es el empleador y no el empleado el que da de comer); a ser colombianos orgullosos (el mejor país del mundo para falsificarlo todo, hasta lo infalsificable, ¡Eh ave maría sí somos avispaos!); a ser colombianos “calidad de exportación” (reinas de belleza, ¡Bonitas pero brutas! ¡Al por mayor! ¡Al detal! ¡Vestidas o en pelotas!); a ser colombianos defensores de las demás formas de vida (humillando, torturando y asesinando toros, pero sólo en las festividades taurinas, ¡por cultura y tradición!); ¡Pero lo más importante de todo!, a ser colombianos no indiferentes: sin pensar en los cuatro millones y pico de desplazados, en los tres millones y pico de desempleados, en los seis millones y pico de subempleados, en los veinte mil y pico de desaparecidos (sólo en estos ocho años), en los humoristas, periodistas, profesores, sindicalistas, campesinos y niños asesinados; en los casi setenta congresistas (casi todo el congreso) llamados a rendir indagatoria por parapolítica , y en muchas, muchísimas cosas más, que si vamos sumando, creerá usted que aquí al único que no le ha tocado nada es a usted mismo, ¡pero no! ¡Sí le tocó! Un puesto VIP para ver como toda esta “mierda perfumada” que llamamos “Colombia” se nos viene abajo. ¡Y usted! ¡Y yo! ¡Y todos juntos! No podemos hacer nada (aunque sí queramos).

Todos aceptamos que la guerrilla y el narcotráfico son dos problemas, dos bien grandes, ¡pero no seamos pendejos! Están lejos de ser, alguno de los dos, el peor de nuestros problemas; el “yo me salvo solo” y el “eso no es conmigo, ¡a mí me está yendo bien!”, es decir, el individualismo y la indiferencia, que a la larga se transforma una en la otra; ésos sí son nuestros más grandes problemas y bastante graves por cierto. Pero aquí, en Colombia, en su cabeza, en la mía, hay un falso “sentimiento patriótico” y de unidad “perfectamente ficticia” sólo cuando hay agresividad por parte de Chávez o Correa hacia Uribe, nuestro presidente, el más querido y quizá el más popular de todos los tiempos, en cuyo gobierno y en su afán por mostrarnos resultados, se ofrecieron dineros a cambio de guerrilleros muertos, y adivinen qué tenemos cómo resultado: ni más ni menos que cientos de familias sufriendo y llorando a sus hijos, los mismos que salieron a buscar trabajo y jamás regresaron. Me imagino que todos sabrán por qué, ¿o no? ¡Pues muy sencillo! Porque luego de semejante ofrecimiento todos ya teníamos precio, éramos (o somos) plata que camina. Entonces… se les ofrece un falso trabajo, se les lleva a un lugar apartado, se les da un tiro en la cabeza, se les ponen unas boticas como de guerrillero y ya, hay recompensa fija, ¡qué plan perfecto! Pero no se asusten, eso no es maquiavélico ¡No! ¡No! ¡No! ¡Eso me lo estoy inventando yo! ¡Ah! ¿Pero para qué nos preocupamos? Esos problemas están muy alejados de las grandes urbes, no nos tocan, no nos duelen, esa gente nada tiene que ver con nosotros, no son ni nuestros familiares, ni nuestros conocidos, ni mucho menos los dueños de este país: esa franja estrecha, de bienaventurados, que guía nuestros destinos a su acomodo, a su amaño, a su antojo, y que al perecer nos preocupan tanto.

De todas formas ¡Óigase bien! Ustedes tienen que darle gracias a Dios porque ninguno de esos muchachos desaparecidos tiene que ver con usted, por ejemplo, no son ni hijos, ni hermanos, ni tíos, ni sobrinos, ni nada; porque si fueran algo suyo… ¿Cuál sería la diferencia? ¡Pues ninguna! ¡Un voto menos para Santos! Aunque en un país tan imbécil como Colombia sería un voto más.

Yo estoy harto de escuchar posiciones “inteligentes”, “calculadoras”, “gratas”, “continuistas”, “oportunistas”, “partidistas”, “Santistas” y “Uribistas”. Sólo tengo claro que, al parecer a Colombia no le quedó claro que, este gobierno nos deja claro que: son una mierda, al igual que la guerrilla, el narcotráfico, el secuestro, el paramilitarismo, el clientelismo, las “chuzadas”, Agro Ingreso Seguro, la politiquería, la baja calidad educativa, el desplazamiento de campesinos, la pobreza, la violación, los “falsos positivos”, “el fin justifica los medios”, el miedo, la rabia, la frustración, la pena, la desesperanza, el botar el voto, pero sobre todo, la indiferencia.

No estoy haciendo apología de ningún partido, ¡que quede claro!, porque seguiría en el mismo error del que estoy tratando de salir: hacer campaña ajena como un político barato, como si los colombianos escucharan razones del corazón y no de la razón (porque acuérdese: “aquí el que piensa pierde”). ¡Sabiendo que esto, por este camino, perdido está!; esperemos pues que este castillito de naipes de plomo y cemento no se venga pronto abajo y nos aplaste a todos: a mí, a usted, a su papá y al mío, a su abuela y a la mía, y de paso a su hijo, que es la esperanza de un país sin esperanza, porque un país que no repasa los errores de su pasado está condenado a repetirlos eternamente, por los siglos de los siglos. Amén.

Colombia, el país sin memoria, el país que asesinó a Jaime Garzón, a Álvaro Gómez Hurtado, a Jorge Eliecer Gaitán, a Luis Carlos Galán y quién sabe a cuántos otros tantos que amaron y soñaron esta pesadilla.

De todas formas… ¡Y quiero repetirlo!: ¡no nos preocupemos mucho!, ya viene el mundial de fútbol, ese mundial al que ni talento para entrar tuvimos. Ahora hay vía libre para pelear con nuestro hermano, o con un tío, o con un vecino, o con un amigo; por una camiseta que no tiene ni uno solo de nuestros colores. Porque para defender un equipo de fútbol, no hay ninguna indiferencia ¡Ahí sí somos colombianos!

¡Claro!, no faltarán los hipócritas, los camaleónicos, los de la doble moral, los ciegos que ven, los mudos que hablan, los inválidos que andan, los muertos que viven, los listos que no piensan, los acartonados sin carrera que, “vendrán” y dirán que soy un resentido, un ignorante, un envidioso, un mentiroso, un farsante; pues a ellos, de antemano les digo: estoy feliz de de no ser como ustedes, apelé al derecho de decir lo que “pienso”, lo que “piensan” muchos pero no les importa o lo que piensan pocos y algo sí han dicho, los de la grandísima minoría, pero eso, también, es un pecado en este país.

- ¡Oí, David!, ¿y para vos qué es Colombia?
- ¿Colombia? Es el único país del mundo al que cada cuatro años se le entrega el máximo poder de todos, el del voto, y con él comete suicidio, y aunque no se mata, hace más larga su agonía.

martes, 19 de agosto de 2008

CORAZÓN DE JESÚS

Por David Alejandro Pineda Vargas

¡Cuando sea grande quiero ser como él! - le dijo Juan a su madre, señalando una pintura del corazón de Jesús que se encontraba en la sala de su casa.

Su madre le respondió: “Y lo serás, mi amor, seguro que lo serás”

Era una familia pobre pero a pesar de ello eran inmensamente felices, lo que ahora es difícil de ver, porque los que nada tienen viven tristes porque quieren algo y los que tienen algo viven tristes porque quieren más; pero Juan no, él era feliz porque sus padres hacían que todo pareciera perfecto, porque ellos conocían el mundo pero él no; realmente no lo engañaban, sólo cuidaban con devoción que Juan no perdiera la inocencia que ahora los niños pierden tan rápido, pues sabían que crecería y se daría cuenta de la realidad: que aquí el odio y la mentira son sólo vicios más.

Un día, en la cocina, él se acercó a su madre, que estaba en silencio, y le dijo: “te he visto rezando y llorando por todos nosotros, ¿ha escuchado Dios tus oraciones?”. Su madre rompió el silencio para irrumpir en llanto, lo abrazó y con ternura le dijo al oído: “algún día entenderás”; por las mejillas del niño también rodaron las lágrimas, pues ver llorar a una madre rompe cualquier corazón.

Convencido de que no sería Dios quien los ayudaría, fue bueno, y así creció y vivió: ayudó a caminar al cojo y a ver al ciego, dio de comer al hambriento y de beber al sediento, pero lo hizo de corazón, porque en este mundo la lástima es un pecado del que nadie se salva. Sin hablar mal de nadie, hablaron mal de él; sin herir a nadie fue herido, y sin escupir ni humillar fue escupido y humillado, pero él sabía que lo importante era dar sin esperar nada a cambio.

Una noche se fue a dormir, y sus ojos no se abrieron nunca más para el mundo. Él no lo sabía, y cuando despertó, estaba en un lugar maravilloso, donde sería imposible sentir odios y tristezas; no existen la noche y el llanto, los árboles están llenos de frutos prohibidos (claro está), pero que se ven deliciosos; las aves cantan sus mejores canciones, el agua es tan clara como el alma de un niño, las flores aroman por doquier. Resultaba imposible saber dónde empezaba y dónde terminaba.

Al mirar sus manos se dio cuenta que había vuelto a ser niño, pero no inocente. Caminó un poco, y de repente se encontró con Dios. Juan frunció el entrecejo y le preguntó:
- ¿Por qué le haces tanto mal a mi Tierra, por qué mueren los niños de hambre, por qué dejas que mis hermanos se asesinen entre ellos?, ¿sabes que muchas veces lo hacen en tu nombre?. Dios guardó silencio.

- Hace años mientras crecía, dejé de creer en ti, ahora me doy cuenta de que existes, pero ¿de qué sirve? – agregó, pero Dios permaneció en silencio.

- ¿Por qué te quedas callado, si tú todo lo sabes, o no? – insistió.
Dios le respondió:
- Yo creé el mundo en el que creciste, creé todo lo que podías ver y lo que no, creé el amor y con él nació el odio, creé la felicidad y con ella nació la tristeza, creé la dicha pero con ella nació el aburrimiento, creé la verdad y con ella nació la mentira; todo el universo es mi obra, el sol y las demás estrellas, el mar y los demás paisajes, pero todo por si solo carecía de sentido, faltaba algo importantísimo, quién le diera gracia a mi creación, quién la transformara, así que creé al hombre y a los demás animales. Todo parecía perfecto, pero el hombre nunca entendió que mi trabajo no es un juego, porque si el hombre tuviera la mitad de mi poder ya habría destruido, en un segundo, lo que yo tardé siete días en construir. No me equivoqué al crear al hombre, tampoco al darle su inteligencia, pero él por su terquedad ha llegado donde está y yo decidí dejarlo tranquilo, no solo, pues siempre estoy ahí, caminando a su lado, pero no lo molesto, y aunque lo hiciera, él no se molestaría, por eso le di inteligencia, para que administrara mi creación.


- ¿Entonces por qué dejas que la destruyan y se destruyan? – preguntó Juan

– Porque se la regalé y quiero saber cuánto dura mi construcción en manos de su poder destructor, porque a pesar de ser Dios, quiero que el hombre me demuestre que no me equivoqué. – le respondió Dios.

- No me importa quién en la Tierra me cuestione, quién me ame y quién me odie, me importa quién hace el bien, quién da amor, quién lo da todo sin esperar nada a cambio, quién sufre para que otros sean felices, quién tiene hambre porque ha dado el pan a su hermano, quién cuida de mis demás hijos; tú has pasado la prueba y por eso estás ahora junto a mí, pero dentro de unos minutos no me cuestionarás más, te devolveré lo que todos pierden en la tierra, la inocencia de la niñez, así podrás ser eternamente feliz y aquí vivirás con tus hermanos que fueron como tú.

La vida es muy corta y así parezca que el sufrimiento es mucho, es muy poco si lo comparas con la felicidad que diste a los demás y que aquí vivirás.

De pronto el niño comenzó a llorar, se acercó a Dios y lo abrazó fuertemente y le dio un beso en la mejilla; sintió una paz tan profunda que sería imposible describir en la tierra, donde no existe.

- ¿Dónde está Jesús? – le preguntó el niño a Dios. Y Dios, con ternura, le respondió al oído:

- En este momento lo estoy abrazando y no llorará más, nunca más.

lunes, 28 de enero de 2008

"ASÍ ESTOY YO SIN TI"

¡Ahh!, aún andan por aquí diciéndome de dónde vienes, para dónde vas; llegan con una sonrisa en la cara a borrarme la mía, con maliciosa tiranía.

¿Seré capaz de ignorar?
¿seré capaz de volar?,
no creo sin tus alas,
no puedo si no me amas

Me dicen que eres otra
que tu ala no está rota
que vas y vienes sin mirar
que nunca en mí
has vuelto ya a pensar

"usaría un vestido igual a vos
que tendría, tal vez, ese color
y el color de tu ojos y tu andar
digo, digo yo".

Y luego de mi preludio...
los siguientes versos son el cuerpo y posludio
de esta entrada; del maestro Joaquín Sabina:
"Así vivo yo sin ti"

Extraño como un pato en el Manzanares,
torpe como un suicida sin vocación,
absurdo como un belga por soleares,
vacío como una isla sin Robinson,
oscuro como un túnel sin tren expreso,
negro como los ángeles de Machín,
febril como la carta de amor de un preso...
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Perdido como un quinto en día de permiso,
como un santo sin paraíso,
como el ojo del maniquí,
huraño como un dandy con lamparones,
como un barco sin polizones...,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Vencido como un viejo que pierde al tute,
lascivo como el beso del coronel,
furtivo como el Lute cuando era el Lute,
inquieto como un párroco en un burdel,
errante como un taxi por el desierto,
quemado como el cielo de Chernovil,
solo como un poeta en el aeropuerto...
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Inútil como un sello por triplicado,
como el semen de los ahorcados,
como el libro del porvenir,
violento como un niño sin cumpleaños,
como el perfume del desengaño...,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Amargo como el vino del exiliado,
como el domingo del jubilado,
como una boda por lo civil,
macabro como el vientre de los misiles,
como un pájaro en un desfile...,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

FANTASMA

Me enseñó...
que la vida no da nada fácil
Me dijo...
que no se trata de compartir,
sino de saber esperar
¿A qué?
a que los corazones se enciendan.

Y pensé...
Sé que no eres tú... yo lo sé...
más que nadie lo sé...
pero me gusta el dolor,
lamentablemente me gusta sufrir

Y volví a pensar...
Sabré esperar... no sé para qué...
sólo sé que me gusta que estés cerca de mí.

Y pensaron por mí...
"Yo no sé por qué estoy llorando,
yo no sé por qué estoy amando,
yo no sé por qué estoy muriendo"

Y escribí...
Recuerdos... nada más...
Siluetas...
Pasados...
Fantasmas...

David Alejandro Pineda Vargas (17 de diciembre de 2007)

martes, 20 de noviembre de 2007

ALGO RECUERDO

Y esperé nunca despertar
porque a través de mis sueños
era la única forma segura de
tenerte por siempre

Fuiste capaz de transformar
mi nauseabundo estómago
en un gran mariposario,
mariposario que no ha de regresar

Ahh, y me escuchaste de verdad.
Porque yo suelo escuchar
y al mismo tiempo volar
¿a dónde?, a lugares lejanos
acostumbro sólo a oir

Creo en el amor tanto como en Dios
ambos están junto a mí tanto como vos,
y la cuestión es que no entiendo
(y creo que jamás lo haré)
cuál de ustedes da más tranquilidad,
cuál más sufriemiento.

Algo recuerdo...
Un segundo sólo conmigo
siempre será, hoy y mañana,
toda una eternidad contigo

David Alejandro Pineda Vargas (10-02-07)

jueves, 25 de octubre de 2007

VERBORREA, SÓLO BASURA

Cositas que por ahí se le ocurren a uno cuando lee y escucha cosas que no debió, estando ya de malas pulgas, pero "de malas" pulgas a quienes se le alboroten, porque yo sí, por lo menos por estos medios, trato de ser lo más aspero posible, pero veo que mucho no es suficiente. Ahhh, eso sí, "en vivo y en directo" soy buena persona, excelente amigo, pero pésimo crítico, y tengo un error inmensamente grande, jamás le doy la razón a quien la tiene, claro, tampoco se la quito, pero siempre entrego la razón (como si fuera mía), a quien más la necesita.

Pero mientras uno sea
un soldado raso de este ejército borrego,
entonces nuestros triunfos o los ajenos
no alegran a nadie, es más, entristecen

Que no se te llene la boca y los labios
hablando y diciendo mierdas y palabras
que no pasaron por tu corazón
antes de asomarse en tu garganta

¡Todos!, se sienten como aves encerradas
en una gran jaula, y saben, y bien que saben
que si es abierta entonces se irán y jamás
volverán, nunca más, y no recordarán.

No te identifiques con la total condescendencia,
es más, identifícate más con la imprudencia,
porque ellos tienen el mismo derecho que vos
a la infundamentada inconformidad.

Ahhh, y santo no soy
pero tengo el valor (si a esta mierda se le puede llamar así)
de decir lo que pienso, no me importa si
es compartido o por lo menos respetado,
el caso es que no soy así, hipócritas

Prefiero cientos de veces el silencio
al ruido que produce la estupidez
es mejor quedarse callado o durmiendo
a mostrarse fallado o sólo envidiando

Criticas todo cuanto puedes,
y te equivocas,
pero a diferencia mía,
siempre repruebas

Ahhh, lo último:
Aunque no lo aceptés
sabés que te hace sentir bien
lo que al otro hace sentir mal.
Q.E.P.D. yo

David Alejandro Pineda Vargas (25-10-07)

Recuerden que "yo estoy aquí más de lo que estoy allá"

martes, 23 de octubre de 2007

LOCURA DERMATOZÓICA



Caballo blanco del jinete de la muerte:
Otra vez haces que me sienta vivo, alerta;
Conoces más de mí que yo de ti, y no piensas...
Atreverse a estar contigo es fácil; ¡me comprendes!...
Imposible ya olvidarte, me haces falta, y
Nunca comprenderas que no te quiero, pero me llamas...
Aunque no sé si pueda, quisiera decirte adiós, por lo menos, hasta luego.

David Alejandro Pineda Vargas (28-09-07)

martes, 9 de octubre de 2007

LA DUEÑA DE LA LUNA

En mi vida me han dado muhas cosas
pero la que más quiero siempre ha sido tuya
y aunque de su presencia todos gozan
la desprendiste del cielo para hacerla sólo tuya

No tiene precio y la has comprado
pues nada vale más que tu sonrisa
y sin pedirme nada a cambio me la has dado
con serenidad y caminando ya sin prisa

Te has hecho dueña de la Luna
y a mí me la has regalado
inocentemente me pusiste en tu cuna
y pareciera iluso pero sé que no estoy engañado

Donde quiera que estés hay felicidad
pues con tu cariño todo lo iluminas
y aunque el mundo se llame mezquindad
llenas de alegría a todos quienes mimas

Quiero pues que siempre seas mi amiga
y no te alejes de mí para aliviarme esta soledad.
son tu cariño y alegría lo que a ti me liga
para llorar y reír contigo, toda mi amistad

Eres una mujer que todo lo merece
estás llena de ternura y eso me estremece
y como sé que tengo todo tu cariño
ando por el mundo riendo como un niño

No había conocido nada más grande que'l mar
hasta que decubrí tu corazón
por eso no me gustaría nunca verte llorar
porque quien te hace daño lo hace sin razón

Para una de mis más grandes amigas, te quiero mucho...

David Alejandro Pineda Vargas (20-09-07)

jueves, 4 de octubre de 2007

EL DÍA EN QUE OLERÁ A MUERTE

EL JUICIO FINAL, de Miguel Ángel Buonarroti
Esta obra es sencillamente preciosa, está decorando la pared frontal de la Capilla Sixtina; en la obra se encuentra la figura majestuosa de Cristo juez en el centro, junto a él está la Virgen y alrededor santos y mártires; más abajo los beatos que suben al cielo y los condenados que precipitan, en la esquina superior derecha se encuentran los ángeles que transportan la columna de la flagelación.
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A veces cuando miro las estrellas
me pregunto como pueden
ser tan resplandecientes
a pesar de su inmensa soledad
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¿Por qué en las noches
reina un inmenso silencio?
acaso la estrellas no lloran?
acaso la luna no ríe
por ser leal compañera del sol?
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Sólo los manantiales se muestran tan claros
que dejan en evidencia su tristeza,
su caudal de lágrimas alumbrado
por bichitos de luz
aquí en los países del sur
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El viento implacable
acaricia con suavidad
las altas copas de los árboles,
de los tristes árboles quienes
en un ritual colectivo
elevan plegarias a Dios
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Y a pesar de su inmensidad
se muestran temerosos
de la sierra asesina
de la muerte que se avecina
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Llegará al fin el día donde la tierra
llena de asco por el sabor a carne humana
vomitará cuerpos en descomposición
donde las águilas y los cuervos
nos arranquen los ojos,
donde la lluvia será de fuego...
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No habrá lugar para esconderse
pues la mano furiosa de Dios
nos azotará de muerte
y de no misericordia
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Caerán rayos y lo único que volará
serán nuestras almas llenas de odio,
y la soledad que ahora me acompaña
nos acompañará a todos
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Y la gran Tierra
habrá de convertirse
en un gran cementerio
donde así como cabemos vivos
habremos de caber muertos.
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David Alejandro Pineda (10-12-04)

jueves, 27 de septiembre de 2007

KERIDAS AMA EL

"All is vanity" de C. Allan Gilbert

Sueles ser rápida, siempre sutil
vienes sin que nos queramos ir
pero aquí, sobre este mundo,
pocas veces sos gentil

Eres poderoso sortilegio de Dios
arte de nigromantes, misterio para todos
pasas de cero y no llegas a dos
pero, se quiera o no, llegas de todos modos

Hoy, sales de tu casa sin saber si volverás
tienes mil cosas que hacer
pero jamás terminarás

Ayer esto escuché
¿De quién?, no recordé
¿En dónde?, sobre mi cama
"Porque después del juego,
el Rey y el peón, vuelven a
la misma caja"
David Alejandro Pineda Vargas (06-07-06)

domingo, 23 de septiembre de 2007

PARECIERA QUE...

Cuando escuchas una canción
con los ojos cerrados
es porque tus sueños
no están errados

Cuando cuidas de un amor
con gran devoción
significa que pronto
perderás la pasión

Cuando aprecias a un amigo
casi como a un hermano
es porque el día de su partida
no está lejano

Cuando lees un libro
y te emociona su final
es porque no volver a leer
se vualve algo vital

Cuando adoras ayudar
sin esperar nada a cambio
es cuando no recibes nada
y siempre te vas a quejar

David Pineda (18-08-05)